Que un niño de diez años sea considerado un peligro público o un caso perdido del sistema, habla mal de nuestro sistema y en particular de nuestra educación. "Joven delincuente", le han llamado, hablando de su 'prontuario': ¡ cuando sólo tiene 10 años !
Cuando hablo de sistema, me refiero no sólo al SENAME, que hace ya rato ha dejado de prestar el servicio para el cual fue ideado.
Como país, no tenemos las herramientas jurídicas ni los dispositivos de contención, educación, diagnóstico ni rehabilitación necesarios para casos como éste.
Coincido con los dichos de Pablo Egenau en que este país no ha sido capaz de establecer alternativas socioeducativas afines para afrontar éste y otros casos (http://feeds.cooperativa.cl/~r/unanueva/~5/yjyjg1zvW2c/MULTIMEDIA_MP320090805123802.mp3).
La cárcel, claramente no es la solución, pero sí la educación o, si se quiere ser más precisos, la reeducación.
¿De qué manera se hacen cargos las "Grandes reformas" de casos como éste? ¿De qué manera, el SENAME, en su rediseño podrá evitar que casos como éste se repitan? ¿Por qué el MINEDUC no se involucra también en el estudio y diseño de políticas de prevención de situaciones de abandono y delincuencia juvenil?